Spiritual Warfare nació en NES de la mano de Wisdom Tree, un estudio dedicado a producir juegos con contenido religioso cristiano, y su salto a Game Boy mantuvo la estructura de aventura de acción vista desde arriba, con combate contra fuerzas del mal y una narrativa explícitamente evangelizadora en lugar de la fantasía habitual del género. Es un caso atípico dentro del catálogo de la consola por el uso directo del videojuego como vehículo de mensaje religioso.
Interesa hoy sobre todo como objeto de estudio cultural: un testimonio de cómo distintos grupos usaron el lenguaje de la aventura de acción, tan popular en la época, para fines completamente ajenos al entretenimiento puro.

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