Rhoda, rinoceronte de trato amable y presencia serena, pertenece a esa camada de vecinos que definió la era GameCube. Su carta de la serie 1 incluía retrato oficial, datos de perfil y contraseña para desbloquear objetos en el juego. El e-Reader la convertía en píxeles; hoy la conservamos como memoria impresa de aquel pueblo.
