La osezna Cheri, de tonos cereza y ánimo chispeante, recibió su carta en la serie inaugural de Animal Crossing-e. Al escanearla, el e-Reader mostraba su ficha de vecina y entregaba una contraseña canjeable por objetos en GameCube. Hoy se conserva como patrimonio de archivo del breve y encantador romance entre Nintendo y el cartón.
