En Blast Corps, un camión con un misil nuclear inestable avanza sin parar y el jugador debe demoler con distintos vehículos -desde topadoras hasta robots gigantes- cualquier edificio que se interponga en su camino, en un diseño de niveles que mezcla puzzle, destrucción y contrarreloj como pocos juegos de la época.
Rare lo lanzó en 1997 y hoy se lo cita como uno de los títulos más originales del catálogo temprano de N64: una idea rarísima ejecutada con una precisión de diseño que todavía sorprende.
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