Diddy Kong Racing tomó la fórmula de carreras arcade que Mario Kart 64 había popularizado un año antes y la envolvió en una estructura de aventura: un mapa central para explorar, personajes con los que hablar y llaves que desbloquear, todo antes de meterse en cada circuito, que además podía correrse en auto, avión o hidroala según el trazado. Lo desarrolló Rare y lo publicó Nintendo en 1997, con Diddy Kong como cara visible pero un plantel propio de criaturas creadas para la ocasión, como el oso Banjo antes de tener su propio juego.
Es uno de los kart racers más ambiciosos de la generación de los 32/64 bits, y todavía se lo recuerda con cariño por esa mezcla de velocidad y exploración que pocos rivales del género se animaron a copiar. Sigue siendo, más de dos décadas después, una de las cartas más fuertes del catálogo de carreras de la consola.
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