Amplía el concepto de "11 Card Games", con más variantes de juegos de cartas clásicos reunidas en un mismo cartucho y traducidas a varios idiomas para cubrir el mercado europeo. El objetivo es el mismo: ofrecer una baraja virtual portátil sin depender de terceros.
Se ubica en el mismo casillero que su predecesora: producto utilitario, sin firma de autor ni ambición artística, pensado para viajes largos o ratos muertos. Interesa hoy como parte del ecosistema de compilaciones genéricas que llenaban las estanterías de las tiendas europeas de DS.
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