Como indica su título ('50 juegos imprescindibles'), es una compilación multilingüe que reúne pasatiempos de mesa y de ingenio —del tipo solitario, damas, memoria o rompecabezas— empaquetados para el público general que no necesariamente jugaba otros títulos de Nintendo. Es representativo de un género propio de la era DS: la 'caja de juguetes' digital que aprovechaba el táctil para versiones simplificadas de juegos de siempre. No hay gran autoría detrás ni ambición de diseño; su valor es utilitario, pensado para viajes largos o sobremesas familiares, y hoy se lo recuerda, si acaso, por la nostalgia de haber sido el cartucho que se prestaba entre primos.

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