El juego pone al jugador en distintos puestos de un bombardero B-17 Flying Fortress —artillero, piloto, bombardero— durante misiones sobre la Europa ocupada, combinando gestión de la tripulación con secuencias de disparo, en una fórmula más cercana a la acción arcade que a la simulación pura pese al tono histórico. Apunta al nicho de aficionados a la aviación bélica que ya seguían este tipo de licencias en PC y consolas de sobremesa, trasladado con controles simplificados a la pantalla táctil de la DS.
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