Con una premisa que combina la granja con el terror serie B —cerdos zombis atacando de noche—, este shooter sobre raíles apuesta todo a la exageración y el humor gore ligero, con el lápiz táctil haciendo las veces de mira para eliminar oleadas de animales infectados en escenarios de granja. Es un producto de presupuesto modesto que sabe exactamente lo que es: un pasatiempo desenfadado, sin ninguna ambición narrativa, pensado para quienes buscaban algo distinto entre tanta licencia familiar.
Si te gustó este