Pone al jugador al frente de un salón de belleza ficticio, atendiendo clientas con distintos pedidos de peinado, maquillaje y cuidado facial mediante minijuegos táctiles, en la línea de los muchos simuladores de "negocio propio" orientados a un público joven que la DS recibió en cantidad.
No aspira a la complejidad de un simulador de gestión real; su fuerte es la variedad de actividades cortas y la estética amable. Es representativo de un nicho editorial muy activo en la Europa de fines de los 2000.
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