Beetle King retoma la fórmula japonesa de capturar, alimentar y hacer pelear escarabajos -popularizada por la línea arcade Mushiking- adaptada a un formato de bolsillo para el mercado europeo. El jugador cría a sus insectos, mejora sus estadísticas y los enfrenta en combates simples de fuerza y resistencia.
Es una curiosidad de nicho que rara vez llegó a un público amplio fuera de los círculos que ya conocían el fenómeno de los escarabajos de pelea en Japón, pero cumple con corrección lo que promete.
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