Fiel al concepto de las tiendas Build-A-Bear, este juego deja elegir el relleno, la ropa y los accesorios de un osito virtual, además de proponer minijuegos ambientados en la tienda, todo pensado para replicar en pantalla la experiencia física de la marca. Como otros tie-ins de marca dirigidos a un público muy joven, su atractivo depende casi por completo del cariño previo por Build-A-Bear; fuera de ese círculo, ofrece poco más que personalización superficial.

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