Reúne una batería de minijuegos livianos protagonizados por Chuck E. Cheese, la mascota-rata de la cadena de pizzerías y salones recreativos infantiles estadounidense, en la línea de las decenas de compilaciones de fiesta que llenaron el catálogo de DS.
Es un producto de merchandising más que un videojuego con identidad propia, pensado para reforzar la marca entre el público infantil que frecuentaba los locales; hoy es una curiosidad casi desconocida fuera de Estados Unidos.
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