Combina el recorrido de un tablero por casilleros -en la tradición de los juegos de mesa de propiedades- con un sistema de cartas que invoca criaturas para defender territorio y atacar al rival, la fórmula que volvió a Culdcept una rareza estratégica de culto en Japón. Dentro de DS es una de las propuestas más profundas del catálogo de estrategia japonés, pensada para quien disfruta las partidas largas de cálculo y gestión de mazo.
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