Publicado por Sega en el lanzamiento norteamericano de la consola en 2004, sigue a un joven que se enamora a primera vista de una chica y, para impresionarla, se mete en una serie de desafíos cada vez más disparatados: minijuegos cortos que exigen tocar, arrastrar y soplar sobre la pantalla y el micrófono. Fue, junto a WarioWare: Touched!, una de las mejores cartas de presentación de lo que el hardware de doble pantalla y stylus podía ofrecer.
Con su estética de trazo simple y su tono agridulce, se ganó un lugar de culto entre los primeros adoptantes de la DS, como ejemplo de diseño pensado desde cero para el hardware antes que como un port o una idea reciclada.
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