A juzgar por su nombre —que se traduce como "el chico de después de clase"— el juego se enmarca en la extensa tradición japonesa de historias de ambiente escolar y cotidiano, un terreno muy explotado por la DS en forma de novelas visuales y aventuras narrativas de bajo perfil.
Es una de las tantas piezas del catálogo japonés que nunca tuvieron mayor cobertura ni fuera ni dentro de Japón, lo que dificulta precisar más allá de lo que sugiere su título. Queda como una curiosidad más de un catálogo que la portátil expandió hasta límites difíciles de abarcar por completo.

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