Reúne carreras, saltos y lanzamientos en un formato de minijuegos independientes que exigen reflejos y ritmo antes que estrategia, heredero directo de la fórmula que Konami popularizó con Track & Field en los arcades de los 80. En DS, esa mecánica de tocar rápido encontró una traducción natural al stylus o los botones de la consola.
Es uno de tantos simuladores de atletismo genéricos, sin licencia olímpica oficial, que llenaron el catálogo deportivo europeo de la portátil.

Si te gustó este