Convierte el lápiz táctil en púa y el micrófono en amplificador para simular una guitarra acústica, con la posibilidad de aprender acordes, tocar canciones ya cargadas o grabar composiciones propias, sin la exigencia de un juego de ritmo tradicional. Es más una herramienta creativa que un juego con objetivos claros, pensada para quien quiere entretenerse rasgueando sin necesidad de saber tocar guitarra de verdad.
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