Con una estética brillante ligada al mundo de la música pop juvenil, el juego combina secciones de ritmo y canto con la fantasía de convertirse en una estrella, un formato muy explotado en el catálogo europeo de la DS dirigido a un público de niñas y preadolescentes.
Es una pieza más de la enorme oferta de simuladores de estrellato musical que la consola acumuló en Europa. Cumple bien su función de fantasía pop sin mayores sorpresas dentro del género.

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