Simulador de apuestas hípicas no licenciado, típico producto del circuito taiwanés que abastecía famiclones a comienzos de los noventa. Se estudia el cartel de caballos, se apuesta y se mira la carrera con el corazón apretado. Sin licencias ni pudor, retrata la fascinación del mercado gris por el juego de azar.

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