Pieza de rutina del ensamblador anónimo: cincuenta y cuatro juegos declarados, mezcla de arcades fundacionales y variantes con nombre cambiado para abultar. El comprador experto ya sabía descontar el porcentaje de espejismo. Estos cartuchos son hoy material de arqueología: cada menú revela qué juegos consideraba infaltables el mercado gris.

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