Seta llevó a Mark Twain a la NES por la vía onírica: Tom Sawyer se queda dormido en clase y su siesta se vuelve plataformas por un Mississippi fantástico de balsas, piratas y pulpos gigantes. Adaptación libérrima con encanto de cuento ilustrado. Rareza licenciada que pocos recuerdan y varios subestiman.
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