El vértigo supersónico de Sega aterrizó en NES por la puerta trasera: Tengen lo publicó sin licencia de Nintendo en su célebre cartucho negro. El F-14 esquiva y derriba entre giros imposibles, en una conversión que exprime la consola con dignidad. Pieza doble de historia: gran arcade y símbolo de rebeldía industrial.

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