Secuela que Disney jamás autorizó en la consola: el circuito pirata asiático tomó la secuela fílmica del regreso de Jafar y fabricó su propia adaptación plataformera. Sprites prestados, música reciclada y el descaro habitual del rubro. Patrimonio del cartucho amarillo, donde las películas taquilleras siempre tuvieron secuela jugable garantizada.

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