Experimento japonés de física juguetona: el robotito Sasa no camina, se impulsa con el retroceso de sus propios disparos, flotando por pantallas de acción donde apuntar es también moverse. Control endiablado que se vuelve hipnótico al dominarlo. Rareza temprana de ASCII, adorada por quienes coleccionan mecánicas que nadie repitió.

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