La versión japonesa original del príncipe banana: plataformas surrealista de Takara donde el heredero vegetal salta, dispara y participa en concursos de preguntas entre niveles de imaginación desbordada. El humor frutal nipón en estado puro, antes de su exilio alemán. Rareza doble: extraña en Japón, inexplicable en todas partes.

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