Bandai adaptó su juego de Obake no Q-tarō para Estados Unidos convirtiendo al fantasma en un angelote regordete. La mecánica es encantadora: comer mantiene tu energía de vuelo, los perros son enemigos mortales y el ritmo castiga la gula mal calculada. Uno de los primeros cartuchos de tercero en NES americana, hoy pieza de coleccionismo con historia curiosa.
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