El clásico de Jaleco donde un Honda City saltarín debe pintar cada tramo de autopista mientras esquiva policías, gatos y púas. La mezcla de plataformas y conducción sigue siendo única: se conduce saltando, se ataca con latas de aceite y se huye por ciudades del mundo. Encanto pop ochentero intacto y una de las melodías más tarareables del catálogo.
Si te gustó este