Port del célebre juego británico de ZX Spectrum: una nave de combate recupera cargamento robado atravesando pantallas fijas erizadas de trampas, con arsenal de bombas, misiles y escudos administrables. Conserva la dificultad despiadada y el diseño de precisión de los microordenadores europeos, algo exótico en NES. Áspero pero fascinante como choque de dos culturas de diseño.
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