Homebrew noruego que adapta la fiebre de Guitar Hero al mando de NES: notas que caen, cruceta y botones como trastes, y versiones chiptune de éxitos pop. La traducción funciona sorprendentemente bien, con timing exigente y carisma de tributo casero. Uno de los homebrew más celebrados de su momento, prueba de que el género musical cabía en 8 bits.

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