American Game Cartridges resucitó sin permiso de Nintendo el espíritu de Death Race, el arcade de 1976 que inauguró el pánico moral de los videojuegos: conducir y arrollar criaturas por puntos. La versión NES añade combate vehicular y mejoras. Como juego es rudimentario; como eslabón de la historia de la violencia videolúdica, es material de seminario.

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