El arcade que salvó a Nintendo de América y presentó al mundo a Jumpman, futuro Mario: cuatro pantallas de barriles, escaleras y amor contrariado frente al gorila más famoso de la historia. La versión NES sacrificó la pantalla del taller pero preservó el mito. Piedra fundacional absoluta: sin este cartucho, el mapa entero del videojuego es otro.
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