La tercera entrega arcade cambió de género: Stanley el fumigador defiende su invernadero rociando insecticida a un Donkey Kong colgado que agita avispas furiosas. Mitad shooter fijo, mitad plataformas, cien por ciento oveja negra de la saga. Su rareza le ganó culto tardío: no hay nada igual en el catálogo del gorila, y eso ya es mérito.
Si te gustó este