La secuela que invirtió los papeles: Donkey Kong Jr. trepa lianas y esquiva trampas para liberar a su padre, enjaulado por un Mario carcelero en su único papel de villano oficial. Mecánica de escalada deliciosa y cuatro pantallas de diseño impecable. Pieza esencial del canon arcade de Nintendo y curiosidad moral irrepetible de su mitología.
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