Cartucho de la escena famiclone china, con texto en chino y circulación al margen de los canales oficiales. Como tanto patrimonio pirata, sus créditos son un misterio y su distribución, una leyenda de mercados y bazares. Piezas así sobreviven gracias a coleccionistas y archivistas que documentan la cara B de los 8 bits asiáticos.

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