La secuela oficial del clásico de Atari refina el saqueo grupal: mazmorras más retorcidas, muros que se mueven, ladrones que roban ítems y la posibilidad de que varios jugadores encarnen a la misma clase. Fiel al espíritu de sala recreativa, con la voz digitalizada regañando a quien dispara a la comida. Cooperativo esencial de la era dorada.
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