Propuesta insólita: combatir gérmenes y plagas microscópicas a puro reflejo, con la higiene como épica de 8 bits. Su premisa excéntrica lo ubica entre las rarezas del catálogo, esos cartuchos que apostaron por temas imposibles cuando el mercado pedía ninjas y naves. Curiosidad de coleccionista con moraleja sanitaria incluida: lávese las manos antes de jugar.

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