Sunsoft puso a un campesino armado de hoces giratorias a encabezar una revuelta agraria contra el señor feudal. En Japón su nombre se volvió sinónimo cariñoso de juego fallido, pero la fama es injusta: Ikki es arcade puro, absurdo y entrañable. Pocas revoluciones caben en un cartucho; esta sí.

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