Virgin Games convirtió el encargo publicitario de McDonald's en uno de los plataformas más sólidos del catálogo tardío: físicas de inercia, bloques que invierten la gravedad y niveles con secretos por capas. Que un advergame terminara citado entre los buenos del género es el mejor chiste involuntario de 1992. Redescubierto y reivindicado con justicia.
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