Nintendo jamás publicó a los Rangers en 8 bits, así que la escena pirata llenó el vacío. Este cartucho circuló por mercados de famiclones adaptando la fiebre televisiva de los noventa a la fuerza, con la estética de la serie reconstruida sprite a sprite. Patrimonio popular de la piratería: técnica discutible, valor cultural innegable.

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