Cartucho sin licencia del mercado estadounidense: acción espacial protagonizada por un ranger lunar, distribuida al margen del sello oficial en la época en que varios editores desafiaron el monopolio de Nintendo. Producción austera, premisa directa y ese acabado inconfundible del underground comercial americano. Hoy, pieza de coleccionismo precisamente por haber vivido fuera de la ley.

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