Los talleres piratas llevaron Mortal Kombat al hardware famiclone porque el mercado lo pedía a gritos, y hasta el nombre llegó alterado: Combat con C, Extra 60 de apellido. Luchadores digitalizados a la fuerza en 8 bits, fatalities aproximados y descaro infinito. Patrimonio popular de mercadillo: técnicamente imposible, comercialmente imparable, culturalmente inolvidable.

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