Homebrew paródico protagonizado por un felino cuyo nombre guiña sin disimulo a la marca fundadora. La escena casera practica el homenaje burlón como género propio: tomar la iconografía de la consola y devolverla en clave de comedia. Pieza ligera y autoconsciente, prueba de que el NES es ya cultura popular sobre la que se puede bromear.

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