Adaptación del manga gag de Yoshinori Kobayashi sobre un heredero millonario de modales imposibles: acción y humor absurdo con los chistes visuales del original, intraducibles por diseño. La Famicom adaptó hasta las comedias más locales sabiendo que jamás saldrían de Japón. Rareza cultural en cartucho: cuanto menos se entiende, más fascina.

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