Rareza de Pony: una gata recorre laberintos urbanos buscando a su cachorro perdido, esquivando perros y peces robados en un arcade de persecución con sabor a barrio japonés. Pantalla fija, lógica de comecocos expandida y ternura ochentera. Exclusiva temprana de Famicom que los exploradores del catálogo citan con una sonrisa: pequeña, rara, encantadora.

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