Pocos saben su nombre, muchos lo jugaron: Penguin and Seal circuló incansablemente en multicarts famiclone, con su acción simple de esquivar y recolectar sobre el hielo. Origen sin licencia, distribución masiva y cero glamour: la definición exacta de patrimonio popular. Uno de esos juegos que sobrevivieron por pura ubicuidad, no por marketing.

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