El Pokémon Amarillo pirata es célebre entre los estudiosos del bootleg: un intento genuino de recrear el RPG de Game Boy en hardware NES, con Pikachu de compañero y combates por turnos aproximados. Tosco pero jugable, circuló masivamente en Asia y Latinoamérica. Pocas piezas resumen mejor el ingenio y el descaro del mercado paralelo.

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