Policeman llegó al mercado español de la mano de Gluk Video, distribuidora que alimentó a los clones NES ibéricos con cartuchos sin licencia de origen asiático. Acción directa de policías y maleantes en 8 bits. Pieza del capítulo español del universo famiclone, cuando los kioscos vendían videojuegos que Nintendo jamás catalogó.

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