Hijo directo de la fiebre global del sudoku de mediados de los dos mil, cuando el rompecabezas saltó de los periódicos a cada pantalla disponible, incluida una consola veterana de veinte años. Cuadrículas generosas y desafío escalonado para lógicos de sofá. Curiosidad que retrata el momento exacto en que el mundo entero contaba hasta nueve.

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