Banana es uno de esos juegos de MSX de circulación limitada al mercado japonés sobre los que apenas sobrevive documentación detallada, más allá de figurar en los listados de software de la máquina. Su nombre simple, sin subtítulo ni referencia a una licencia conocida, es típico de la enorme cantidad de programas menores que se distribuían en revistas y tiendas especializadas de la época. Casos como este recuerdan la escala real del catálogo MSX: por cada Metal Gear o Antarctic Adventure hubo decenas de títulos pequeños, hechos por estudios chicos, que hoy sobreviven gracias al trabajo de preservación de la comunidad antes que por su repercusión original.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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